Perfil del egresado
Nuestro egresado se caracteriza por ser una persona íntegra, inspirada en los valores cristianos y comprometida con el servicio a los demás. Con una formación integral, ha desarrollado las habilidades y competencias necesarias para enfrentar los desafíos del mundo contemporáneo, siempre guiado por la fe y la esperanza en Cristo.
- Identidad Cristiana: Nuestro egresado se reconoce como un discípulo de Cristo, comprometido con la práctica de los valores evangélicos en su vida diaria. Su fe sólida y su relación personal con Dios son pilares fundamentales de su identidad.

- Valores Humanos y Sociales: Inspirado en la caridad cristiana, el egresado se caracteriza por su empatía, solidaridad y compromiso con el bien común. Respeta la dignidad de cada persona y busca contribuir al bienestar y la paz en su entorno.
- Excelencia Académica y Profesional: Con una formación académica de calidad, el egresado ha desarrollado habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y comunicación efectiva. Está preparado para continuar su formación profesional y destacarse en su campo de estudio o trabajo.
- Liderazgo y Servicio: Nuestro egresado es un líder servicial, capaz de inspirar a otros con su ejemplo y compromiso. Está comprometido con el servicio a los demás, buscando siempre contribuir al bien común y promover el desarrollo integral de la sociedad.
- Ética y Responsabilidad: Guiado por la prudencia y las demás virtudes, el egresado toma decisiones éticas y responsables en todas las áreas de su vida. Actúa con integridad y honestidad, siendo un modelo de conducta para los demás.
- Perseverancia y Resiliencia: Ante los desafíos y adversidades, el egresado demuestra fortaleza y perseverancia. Es capaz de superar obstáculos con determinación y optimismo, confiando en la providencia divina y en sus propias capacidades.
- Autonomía y Autogestión: Nuestro egresado posee una sólida capacidad de autonomía y autogestión. Es capaz de tomar decisiones de manera independiente, asumiendo la responsabilidad por sus acciones y buscando siempre el crecimiento personal. Tiene la habilidad de planificar y organizar sus actividades, adaptándose a diferentes contextos y desafíos con flexibilidad y creatividad. Además, está comprometido con el aprendizaje continuo y la mejora constante, siendo consciente de su desarrollo integral como persona.
En resumen, nuestro egresado es un ciudadano íntegro, comprometido con su fe, su comunidad y su desarrollo personal y profesional. Está preparado para ser un agente de cambio positivo en el mundo, llevando consigo los valores cristianos y el espíritu de servicio a donde quiera que vaya.